
Nuestra mente no para, aunque estemos durmiendo. Durante el sueño, continuamos organizando informaciones, asimilando imágenes, recuerdos y pensamientos, en nuestra memoria. En el sueño, no hay límites de conciencia e, incluso, podemos encontrar la solución a algún problema o una vía de escape a una situación difícil en los estados previos a la conciliación del sueño.
En el caso de los niños, los problemas de sueño están relacionados, en su mayoría, con los hábitos irregulares de sueño o con la ansiedad de irse a la cama y quedarse dormidos. En su primera etapa de desarrollo infantil, la hora de acostarse representa la hora de la separación de los padres y es cuando empiezan a manifestarse los problemas.









