El Director Nacional del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Claudio Castillo C., comentó, en el Diario de La Tercera (11.07.2026), los resultados de la Encuesta Nacional de Bienestar Subjetivo realizada por el Servicio y la Universidad del Desarrollo, primera medición representativa a nivel nacional en su tipo, aplicada a 1.477 niños, niñas y adolescentes entre 10 y 18 años.
El Sr. Catillo manifestó que esta encuesta entrega información valiosa para comprender cómo están quienes forman parte del sistema de protección y, al mismo tiempo, evidencian desafíos que no podemos ignorar. Les preguntamos directamente cómo evalúan su propia vida. No desde la mirada de los adultos, sino desde lo que ellos mismos sienten y expresan.
La buena noticia es que, en términos generales, el bienestar es moderadamente favorable. Y destaca, además, que los niños y niñas que viven en familias de acogida reportan significativamente mayores niveles de bienestar que quienes viven en residencias, reforzando la evidencia sobre el efecto protector del cuidado familiar.
Otro dato interesante a considerar es la soledad, que emerge como el principal factor que afecta el bienestar, incluso por sobre variables socioeconómicas. La ausencia de vínculos significativos y la percepción de estar solos tienen un impacto profundo en cómo los niños, niñas y adolescentes evalúan su calidad de vida.
Frente a estos antecedentes, hay un dato que debería leerse como una oportunidad. La experiencia en los programas obtiene la evaluación más alta de la encuesta, con un promedio de 8,6 sobre 10. Los niños y adolescentes valoran la atención recibida y la relación con los equipos que los acompañan, confirmando que el vínculo es una herramienta fundamental para favorecer su bienestar.
Lo que esta encuesta inaugura es tan importante como lo que revela, la evidencia parte de las voces de los propios niños, niñas y adolescentes. Este es un cambio de paradigma y los datos nos muestran que cuando el sistema funciona bien -cuando hay vínculos, cuando hay familias, cuando hay profesionales que se preocupan- los niños y adolescentes lo sienten. El desafío ahora es extender esa experiencia a quienes todavía no la tienen, con la certeza de que es posible hacerlo mejor y con la evidencia necesaria para saber cómo.
https://www.latercera.com/opinion/noticia/lo-que-los-ninos-dicen/

